“Los Niños
del Maíz”
Octubre 2005
Exposición en el Centro de Formación de la Cooperación
Española Antigua Guatemala
La historia de este grupo de 50 niños, niñas
y jóvenes pintores de El Quiché empieza en el año
1999. Su nombre en idioma Maya K’iche’ es “Ak’alab’
Ajtz’ajnelab’ K’iche”.
Su rica herencia les ha inspirado en cada momento
que tocan sus pinceles y pinturas. Cada sábado concurren
desde 7 comunidades rurales a “La Casa Luz del Arte”
de ACG en Santa Cruz del Quiché, para involucrarse en sus
aventuras de puntas, líneas y colores. Sus edades oscilan
entre 9-17 años. Es una experiencia intercultural entre jóvenes
del área urbana de Santa Cruz del Quiché y jóvenes
de las comunidades rurales originarios del Quiché, de Huehuetanango
y de Totonicapan que hablan K’iche’, Mam y Poptí.
Los jóvenes artistas son apoyados con entusiasmo
por sus padres y familiares, que les apoyen con el pasaje y viáticos.
Al final del año reciben su diploma, firmado por UNESCO Guatemala
y ACG.
Este año expresaron en su arte las ocho leyendas
Mayas y de Guatemala:
- El Nawal del Maíz, que recomienda no dejar tirado los
granos del maíz, para que la humanidad no sufra hambre.
- El Descubrimiento del Maíz, que narre como el maíz
fue descubierto por la gente por medio del gato monte, que lo
había descubierto adentro de una montaña en el reino
de los Mames.
- La Tejedora y el Colibrí, que explica como un joven usa
sus poderes sobrenaturales y se cambia en un colibrí para
enamorar a una muchacha tejedora.
- Los Dos Hermanitos, que habla sobre dos niños que chuparon
mucha miel silvestre en una Ceiba. Al no obedecer a su mama, se
convirtieron en dos monos.
- Xokomil, que nos narre sobre el amor prohibido entre un príncipe
Kaqchikel y una princesa K’iche’. Al encontrar su
amada muerta por animales salvajes, el príncipe Maya se
tira al lago de Atitlán, con la princesa muerta en sus
brazos.
- El Amor del Sol y La Luna, nos explica como surgieron estos
astros.
- El Cerro que guardaba trastes antiguos, nos cuenta sobre un
campesino que encontró en su milpa unos trastes coloridos
antiguos y los llevó para sus hijas. En la noche las niñas
soñaron con sus antepasados, que pidieron que los trastes
tuvieran que quedar a manos de personas formales
- El Nawal del Agua, que enseña a un hombre quien nunca
respetó el agua, a cuidarlo. Se da cuenta que por el agua
crecen los árboles, las flores y la milpa.
Si estamos en el area, le invitamos a disfrutar de
esta exposición de estos jóvenes pintores.
|